UNER rompe el silencio con ‘CONTICINIUM’: electrónica sin concesiones

UNER es uno de esos artistas que nunca ha tenido miedo a evolucionar, a romper con lo establecido y buscar nuevas formas de expresión. Tras cinco años de silencio discográfico bajo su alias más reconocido, el productor catalán vuelve con CONTICINIUM, un trabajo editado en Veil Theory que supone un paso más en su exploración sonora. En NRF Magazine hemos querido sentarnos con él para hablar sobre este regreso, el proceso creativo detrás del disco, su visión actual sobre la escena electrónica y el futuro de los productores que trabajan al margen de los grandes focos.

Han pasado cinco años desde tu último álbum como UNER. ¿Cómo ha sido este reencuentro contigo mismo en forma de ‘CONTICINIUM’?

Bueno. El último album de UNER como tal,  fue en 2014, así que han pasado más de 10 años! Aunque sí he mantenido a UNER en silencio por 5 años.

Ha sido una experiencia intensa. Cuando decidí parar con UNER y enfocarme en NIN3S, lo hice con la intención de vaciarme y resetearme, porque sentía que necesitaba salir de ese ciclo constante de expectativas externas y vivir otras cosas que aún no había hecho.. Durante este tiempo, he trabajado mucho a nivel personal, emocional y creativo, así que volver con un álbum como CONTICINIUM no ha sido solo un regreso artístico, sino una manera de mostrar en qué me he convertido, o mejor dicho, en qué me estoy convirtiendo, porque creo que estamos en constante evolución.

Este reencuentro ha tenido de todo: vértigo, ilusión, dudas, certezas, MIEDO… Pero sobre todo, ha tenido un sentido. Sentido en el momento, en el contenido y en el mensaje. No quería volver solo porque «tocaba», sino cuando tuviera algo que decir, algo que aportar y algo que saliera de un lugar auténtico. Y este disco nace de ese silencio y de ese trabajo interno. Es un reflejo de cómo se puede reconstruir una identidad sin perder la esencia. Y salió de “golpe”, sin avisar.

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Ya desde ‘Temporal Entanglement’, que adelantamos en NRF Magazine hace unas semanas (leer aquí), se intuía un enfoque experimental. ¿Qué buscabas transmitir con este track en particular?

Ese tema es como el centro gravitacional del disco. Desde lo sonoro y desde su estructura y su narrativa, ‘Temporal Entanglement’ plantea preguntas más que ofrecer respuestas. Juega con la percepción del tiempo, con la sensación de estar atrapado entre diferentes momentos a la vez, como si una parte de ti viviera en el pasado y otra en el futuro, mientras el presente se te escurre entre los dedos. Es un sentimiento que creo que todos hemos experimentado, especialmente cuando estamos en procesos de cambio o reconstrucción.

A nivel sonoro, el track no sigue una fórmula. Tiene texturas que pueden resultar incómodas, momentos que invitan a la introspección y otros que rompen con lo esperado. No está pensado para encajar en una playlist al uso, sino para provocar algo, para que quien lo escuche se detenga un momento y se pregunte qué está sintiendo. Para mí, eso es lo más valioso que puede ofrecer una pieza musical de cualquier estilo: generar preguntas internas.

En el artículo que publicamos el pasado 30 de abril (leer aquí) destacamos la variedad estilística del disco. ¿Cómo planteaste el viaje sonoro de estos 11 cortes?

 Desde el principio tuve claro ( en el momento en el que decidí que sería un album porque tampoco fue algo meditado ) que no quería encasillar el disco en un solo lenguaje estético. Quería que cada track tuviera su propio universo, pero que todos estuvieran unidos por una narrativa emocional coherente. No se trataba de mostrar versatilidad por demostrarla, sino de construir una especie de diario sonoro donde cada corte representara una etapa, una emoción, un conflicto o una revelación personal. El viaje es real, no solo conceptual. Lo viví en carne propia, y el disco lo narra de forma casi cronológica. Nadie sabe, nada mas que mi interior, el viaje personal por el que he pasado los últimos años, pero aquí puedes sentirlo.

Trabajé sin prisa (pero salió muy rápido), permitiéndome equivocarme, probar cosas nuevas, y sobre todo dejar que los temas respiraran. Hay momentos más cinemáticos, otros más introspectivos, algunos más cercanos al club, pero incluso ahí hay un enfoque distinto y más maduro. La clave fue no imponerme una dirección, sino dejar que el disco me hablara y que me mostrara qué necesitaba contar. Y poco a poco, se fue formando una obra que, para mí, tiene sentido completo solo cuando se escucha en su totalidad, sin fragmentos.

UNER - Conticinium_NRFmagazine

Los títulos de los tracks tienen una carga simbólica importante. ¿Qué historia se esconde detrás de nombres como ‘Agelast’ o ‘Symbionic’?

Siempre he sentido que el nombre de un track puede ser una puerta hacia su significado más profundo. No soy de los que titulan un tema con algo aleatorio o que «suene bien»; para mí es casi una extensión conceptual de la música. En el caso de Agelast, que hace referencia a alguien incapaz de reír, refleja un momento muy concreto en mi vida donde sentía que había perdido la capacidad de disfrutar. Vivía cosas buenas, pero no me emocionaban. Ese track nace desde ese lugar: seco, tenso e incómodo, pero absolutamente necesario.

Symbionic, en cambio, es una pieza que habla de conexión. No solo con los demás, sino contigo mismo. Habla de cuando todo lo que eres (tu historia, tus emociones, tus ideas) empieza a encajar de nuevo, como si de repente tu sistema interno hiciera «clic». Es un track con una energía más integradora. Y eso es lo bonito de este disco: que los títulos ayudan a completar el mensaje que la música por sí sola insinúa.

En nuestra entrevista de 2018 (releer aquí), hablabas del concepto detrás de UMAMII como un proyecto sensorial. ¿Dirías que ‘CONTICINIUM’ es heredero de esa filosofía?

Aunque pueda parecer, no tienen ninguna conexión. UMAMII era una experiencia sensorial en lo literal: un show que mezclaba música, arte, gastronomía, performance… con el objetivo de despertar sentidos y emociones. CONTICINIUM no tiene esa puesta en escena tan explícita, pero si tiene la intención de generar algo más profundo que solo música. Es una obra que busca hacerte sentir, detenerte y reflexionar… y que quizás, si la escuchas en un momento concreto de tu vida, te acompañe como solo lo hacen ciertas obras significativas.

Sí que hay un punto en común, pero no solamente con esa marca, sino con todo lo que he hecho en mi carrera, como NIN3S, por ejemplo: son proyectos nacen desde un compromiso con lo artístico y lo humano. No me interesa hacer cosas solo por vender tickets, sino por mover algo dentro de la gente. CONTICINIUM tiene ese carácter introspectivo, casi espiritual, de enfrentarte a ti mismo a través del sonido. Todo forma parte de una misma visión artística más amplia.

¿Qué feedback estás recibiendo por parte del público y de otros artistas desde que lanzaste el disco?

La respuesta ha sido mucho más profunda de lo que imaginaba. No solo en términos de apoyo o cariño, sino en la forma en que la gente se ha tomado el tiempo de escribir para contarme qué les ha hecho sentir el disco. Hay mensajes que me han emocionado de verdad, porque hablan de conexión, de cómo ciertos temas les han hecho cambiar ciertas intenciones en procesos personales, en momentos delicados, o incluso en actos creativos propios. Cuando alguien me dice que algo de lo que hago les ha inspirado o simplemente les ha ayudado a desconectar y parar un rato, siento que el trabajo ha valido la pena.

También he recibido muchos comentarios de compañeros y artistas a los que respeto mucho, que han entendido el disco desde ese lugar más profundo. No es un álbum pensado para el algoritmo, y eso conlleva riesgos, pero también recompensas. El feedback me reafirma en la idea de que cuando haces las cosas con sinceridad, sin buscar agradar a todos, puedes tocar fibras que van más allá de lo inmediato. Y eso, en estos tiempos, es casi un acto de resistencia.

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¿Cómo ves la evolución de la música electrónica en España desde tus inicios hasta hoy?

 Ha habido una evolución clara en cuanto a profesionalización y diversidad. Cuando empecé, todo era un poco más “simple” y más artesanal. Hoy en día, hay más recursos, más formación, más canales para llegar a la gente, pero también más ruido. Se ha ganado en visibilidad, en infraestructura y en talento joven con ideas frescas, pero a veces echo de menos cierta autenticidad que antes era más común. No por nostalgia, sino porque la sobreexposición actual también genera una presión que puede desvirtuar el proceso creativo.

Dicho esto, creo que estamos en un momento muy interesante. Hay una nueva generación que está rompiendo moldes, que no se casa con un solo estilo y que tiene claro que la música puede ser un medio de expresión mucho más libre. Lo que sí creo que debemos proteger como escena es la capacidad de sostener proyectos a largo plazo. No todo tiene que ser efímero o viral. Necesitamos espacios, medios y estructuras que apoyen trayectorias, no solo éxitos puntuales y/o “instagramers”.

¿Qué crees que necesitan hoy los artistas que están fuera del circuito mainstream para crecer y sostenerse?

 Lo primero es entender que el camino es distinto para cada uno. Hoy más que nunca es fundamental tener una visión clara de quién eres y qué quieres ofrecer. No puedes depender solo de la validación externa o del algoritmo. Necesitas construir algo sólido desde dentro, y eso implica formarte, rodearte bien, cuidar tu salud mental y tener una estrategia. Pero también hay que asumir que esto es una carrera de fondo. Si quieres que tu música tenga un recorrido real, tienes que comprometerte con ella a largo plazo. Si te quieres “forrar” rápido, serás esclavo de mucha gente y sobre todo de ti mismo y todos sabemos como termina eso.

Además, creo que es clave crear comunidad. No competir, sino colaborar. Buscar alianzas, sumar talentos, compartir recursos. La independencia no significa aislamiento. Y algo que me parece urgente es que empecemos a hablar más de sostenibilidad en la música, no solo económica, sino emocional. Muchos artistas se queman por intentar seguir el ritmo del mercado. Y no se trata de ir más lento, sino de ir más profundo.

¿Veremos a UNER en directo presentando este nuevo álbum?

 Sí, por supuesto. Pero quiero hacerlo de una forma que esté a la altura del disco. CONTICINIUM no es solo una colección de canciones sino un viaje con una narrativa emocional muy concreta, y necesita una puesta en escena que potencie ese mensaje y que lo lleve más allá de lo musical. No quiero simplemente “presentar un álbum” sino construir una experiencia que esté a la altura del camino que me ha traído hasta aquí. Y por eso UNER, además de los DJ sets, se unirá POR PRIMERA VEZ a NIN3S en el escenario del Teatro Apolo el próximo 24 de agosto para un show conjunto que representa mucho más que una colaboración.

Ese directo quiero que sea un espacio de conexión real, no solo un acto de entretenimiento. NIN3S me ha enseñado a ver el escenario como un lugar donde se puede sanar, compartir y devolver. Donde se puede mirar a los ojos al público y entregarse con honestidad, sin personajes. Esa noche será una de las pocas ocasiones en las que UNER actuará en formato concierto (no DJ set), con otra energía, otra visión y otra intención. Es una forma de agradecer a quienes habéis estado ahí en cada paso, incluso cuando mis pasos no eran sobre una cabina. Y también una forma de abrir la puerta a nuevos capítulos, que aún quedan muchos por escribir.

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