Crisis, cambios y reinvención: los años más difíciles del FIB
Después de tocar el cielo durante sus años dorados, el Festival Internacional de Benicàssim comenzó a entrar en una etapa mucho más compleja. La industria musical estaba cambiando, el público también, y aquello que durante años había parecido imparable empezó a mostrar grietas. Pero esto no ocurrió de golpe, sino que fue un proceso lento, casi silencioso al principio, pero que terminó por llevar a una crisis que pesó mucho.
Los carteles seguían siendo potentes y Benicàssim continuaba llenándose cada verano, pero algo había cambiado alrededor del festival. La competencia ya no era la misma. España había pasado de tener unos pocos festivales relevantes a convertirse en uno de los países europeos con mayor saturación festivalera, y esto es lo que cambió las reglas del juego.

El FIB ya no estaba solo
Durante los años 2000, el FIB había sido prácticamente el gran referente internacional del verano español. Pero a comienzos de la década de 2010 aparecieron nuevos competidores muy fuertes que aún perduran en el tiempo: Primavera Sound, Mad Cool Festival, Arenal Sound o BBK Live comenzaron a atraer gran parte del público joven y de los artistas internacionales.
La oferta crecía cada año y el público empezaba a repartirse. El modelo de festival ya no era exclusivo, sino que se había convertido en una industria gigantesca que estaba derivando hacia un modelo más empresarial y financiero. A esto se unió la situación económica global que tampoco ayudó, la famosa crisis financiera de 2008, que afectó directamente al consumo cultural y a los festivales europeos. Muchos asistentes comenzaron a reducir gastos y las grandes producciones empezaron a resultar mucho más difíciles de sostener.
Todo esto se vio agravado por la diversas tramas que el FIB atravesó con cambios de propiedad, entrada de fondos internacionales, reestructuraciones económicas, problemas de financiación y una incertidumbre sobre la continuidad del festival que afectó de manera directa a la percepción pública del evento. Por primera vez en muchos años, el FIB ya no parecía invencible. Los carteles seguían siendo grandes… pero todo había cambiado.

FIB 2011 y 2012: transición y resistencia
En esos años todavía pasaron por Benicàssim artistas con los que la calidad de sus carteles aún era muy grande, como Arctic Monkeys, The Strokes, Primal Scream, David Guetta o The Stone Roses, pero el mercado ya había cambiado completamente, y el público, también estaba cambiando.
La generación que había convertido el FIB en un fenómeno cultural empezaba a hacerse mayor, mientras que las nuevas generaciones llegaban con hábitos diferentes como el consumo musical por streaming, menos fidelidad a las bandas, más importancia de redes sociales, auge de playlists frente a álbumes completos o los festivales vividos como experiencia social y visual. Esto suponía que la cultura musical alternativa que había impulsado el FIB durante los 90 y los 2000 ya no dominaba el mercado como antes, obligándolo a reinventarse.

El auge de la electrónica comercial y los nuevos sonidos
Durante esta etapa, muchos festivales europeos comenzaron a apostar cada vez más por la variedad de música, desde el EDM, que hizo su gran irrupción en estos años, hasta los sonidos urbanos que iban empezando a sembrar su germen. Por eso, el FIB también intentó adaptarse parcialmente a esa transformación y algunos carteles comenzaron a convivir nombres clásicos del indie con artistas mucho más orientados al gran público, cosa que no terminó por convencer a sus seguidores más fieles porque consideraban que se estaba perdiendo parte de aquella identidad alternativa que lo había hecho especial.
Hubo años especialmente complicados donde la continuidad del festival llegó a ponerse en duda. Ya fuera por los problemas organizativos, tensiones económicas, ciertos descensos de asistencia generaron, o por el clima de incertidumbre dentro de la industria musical española. Aun así, el FIB seguía teniendo manteniendo el peso de su historia como principal reclamo y soporte.

FIB 2015 y 2016: intentar recuperar el impulso
Durante esos años, el festival siguió apostando por grandes nombres internacionales intentando recuperar parte del protagonismo perdido. La apuesta por grupos como Blur, Portishead, The Prodigy, Kendrick Lamar o Major Lazer seguían haciendo que sus carteles fueran competititvos, pero la batalla dentro del mercado festivalero español era ya muchísimo más dura que una década atrás.
Además, el impacto de las redes sociales cambió completamente la experiencia, ya que su esos primeros años donde el FIB se había basado en lo analógico con entradas físicas, revistas musicales, cámaras desechables o el boca a boca, ahora ya no valía porque todo ocurría en tiempo real con Instagram, Twitter y posteriormente TikTok, que transformaron completamente la manera de vivir los festivales. La experiencia comenzó a consumirse también a través de la pantalla del móvil y eso alteró parte de la magia improvisada que había definido los años dorados del festival.

Benicàssim ya no era el único centro del verano
Durante mucho tiempo, el FIB había ocupado un espacio prácticamente único dentro del calendario musical español pero, ahora, la realidad era otra. El público tenía decenas de opciones, las bandas repartían sus giras entre muchos festivales distintos y las nuevas generaciones consumían música de una forma completamente diferente.
A esto, es a lo que tuvo que adaptarse el FIB para seguir existiendo, cosa que en esos años no era tan sencillo. Sin embargo, su público era fiel y el festival conservaba esa fuerza emocional que existe entre sus «primeros» seguidores que, a pesar de todo, seguían asociando Benicàssim con conciertos inolvidables, amaneceres frente al Mediterráneo o descubrimientos musicales. Y eso no desaparece fácilmente.
Puede cambiar el público. Pueden cambiar los estilos musicales. Puede cambiar la industria. Pero hay festivales que terminan formando parte de la memoria cultural de un país. Y el FIB ya pertenecía a ese lugar.
Para más información y entradas, visita la página web de FIB Benicàssim.
