Monegros Desert Festival 2026 ya tiene fecha: el ritual electrónico volverá el 25 de julio
No ha pasado ni una semana desde que el desierto volvió a rugir, y Monegros ya mira al futuro. La próxima edición del festival más extremo de la electrónica estatal se celebrará el sábado 25 de julio de 2026, tal y como ha anunciado la organización tras cerrar una edición 2025 que quedará para el recuerdo.
La pre-venta arranca este jueves con 5.000 entradas Early Bird
La maquinaria no se detiene y la cuenta atrás para 2026 ya ha comenzado. Este jueves 31 de julio a las 16:00h, se abrirá la pre-venta oficial con un primer cupo de 5.000 entradas Early Bird a precio reducido. Una oportunidad única para asegurar el regreso al polvo antes de que empiece la habitual avalancha de sold outs.
50.000 asistentes, 150 artistas y 22 horas de música ininterrumpida
La edición celebrada el pasado sábado, 26 de julio, ha sido uno de los mayores hitos de la historia del festival. Más de 50.000 monegrinos llegados de 90 países vivieron una jornada frenética y liberadora, con más de 150 artistas repartidos en 13 escenarios y 22 horas sin pausa. Lo repasamos en su día en nuestra noticia previa al festival, donde ya se intuía que este año iba a ser distinto.
Un viaje por todos los rincones de la electrónica
La propuesta artística de Monegros volvió a romper barreras estilísticas: del techno más industrial al house vibrante, pasando por el drum & bass o el reggae. Entre los momentos más impactantes de esta edición brillaron directos como el de Pendulum o Rudimental, que destacamos en nuestros imprescindibles para Monegros 2025, junto a sets cargados de energía como el de Fatima Hajji, Richie Hawtin o el explosivo mano a mano entre Andrés Campo y Adrian Mills en Industry City.
Indira Paganotto, historia viva del festival
Uno de los instantes más simbólicos llegó con el cierre de Indira Paganotto, que se convirtió en la primera mujer española en cerrar Monegros Desert Festival. Su set, vibrante y emocional, fue toda una declaración de intenciones. Aunque parte del público más purista hubiera preferido que el cierre recayera en un artista con una trayectoria más consolidada, lo cierto es que su actuación demostró fuerza, personalidad y una lectura del momento que conectó con la energía colectiva del desierto. Fue un cierre valiente, cargado de significado, que deja claro hacia dónde quiere mirar el festival.
Monegros Desert Festival no es solo un evento: es un acto de resistencia electrónica, una peregrinación colectiva que cada verano transforma el paisaje árido de Fraga en un espacio de libertad sonora.
