Lenco: el tocadiscos que puso a girar la historia de la música electrónica

En el universo del vinilo y la cultura DJ, hay nombres que resuenan con fuerza. Uno de ellos es Lenco, una marca suiza que, desde su fundación en 1946, ha dejado una huella imborrable en la evolución de la música electrónica y el arte del DJing. De los salones de alta fidelidad a las primeras cabinas de DJ europeas, Lenco ha sido sinónimo de precisión, fiabilidad y pasión por el sonido.

De Suiza para el mundo: así nació Lenco

Lenco nació en Burgdorf, Suiza, en plena posguerra, impulsado por el matrimonio formado por Fritz Laeng y Marie Laeng-Stucki. Ella, además de empresaria visionaria, fue clave en la internacionalización de la marca. Mientras muchas empresas suizas del sector se mantenían enfocadas en el mercado local, Lenco ya exportaba a Europa, Asia y América.

Durante los años 50 y 60, la marca se posicionó como uno de los grandes referentes del audio doméstico de alta fidelidad, pero sería un modelo lanzado a finales de los 60 el que marcaría un antes y un después, no solo para Lenco, sino también para el mundo del DJing.

Tocadiscos Lenco L75

Lenco L75: el secreto mejor guardado de las primeras cabinas

Si hay un modelo que representa el legado de Lenco, ese es sin duda el L75. Lanzado a finales de los años 60, este tocadiscos se convirtió rápidamente en un favorito entre audiófilos, emisoras de radio y —aunque no era su público objetivo inicial— entre algunos de los primeros DJs europeos que empezaban a experimentar con las mezclas en directo.

El L75 destacaba por su construcción robusta y su mecanismo de tracción por rueda de inercia, una alternativa a los sistemas por correa o transmisión directa que ofrecía un equilibrio perfecto entre potencia, control y precisión. El plato pesado, suspendido sobre un brazo de lectura muy sólido, proporcionaba una estabilidad impresionante, minimizando vibraciones y saltos de aguja incluso en entornos con mucha actividad como las primeras cabinas de club.

Aunque no tenía pitch control —algo que más tarde se volvería imprescindible con la llegada del beatmatching y el uso intensivo del tempo—, muchos DJs de la vieja escuela encontraron en el L75 una herramienta confiable para reproducir vinilos con una calidad de sonido excelente. Además, su potente motor de 4 polos ofrecía una fuerza de arranque más que suficiente para los discos de 12”, muy utilizados en las ediciones de música disco y techno en los años 80 y 90.

DJs pioneros que confiaron en Lenco

Un caso especialmente curioso es el del DJ alemán Winfred “Fredi” Maltzahn, que en los años 70 montó su cabina personalizada con dos Lenco L75 como centro de operaciones. Su equipo incluía una consola de mezcla hecha a medida, iluminación sincronizada y amplificación de válvulas. Este tipo de setups eran bastante frecuentes en una época donde la industria aún no había estandarizado los equipos para DJs, y muchos tiraban de creatividad y de equipos domésticos de alta gama como el L75.

Aunque Technics acabaría dominando la escena en los 80 y 90 con su icónico SL-1200, lo cierto es que Lenco fue una pieza fundamental en la etapa formativa de la cultura DJ, cuando aún se estaba escribiendo el manual de lo que significaba pinchar.

Tocadiscos Lenco LBT

Una segunda vida en el siglo XXI

Aunque la marca original cesó operaciones en los años 80, el Lenco L75 ha seguido siendo objeto de culto entre coleccionistas, ingenieros de sonido y DJs amantes del vinilo. Existen comunidades enteras dedicadas a la restauración y modificación de estos tocadiscos. De hecho, muchos aficionados personalizan sus L75 con brazos modernos, bases antivibración o incluso preamplificadores integrados.

A nivel sonoro, el L75 sigue sorprendiendo. Su calidez, profundidad y respuesta de frecuencias rivalizan con muchos tocadiscos actuales de gama media-alta. Es una joya mecánica que sigue demostrando que el diseño analógico bien ejecutado no pasa de moda.

¿Por qué Lenco sigue siendo una marca imprescindible?

La historia de Lenco —y especialmente del L75— nos recuerda que muchas veces la innovación no viene del marketing, sino de la ingeniería con alma. Lenco nunca fue una marca pensada para DJs, pero acabó influyendo decisivamente en las herramientas que usaron los pioneros del techno, el house y el disco europeo.

Hoy, Lenco continúa fabricando tocadiscos, con un enfoque más accesible y adaptado a los nuevos tiempos. Modelos como el L-3809 incorporan conectividad USB, funciones de grabación digital y un look que recuerda a sus predecesores, sin perder de vista a una generación que escucha música desde múltiples dispositivos, pero que sigue enamorada del ritual de poner una aguja sobre un disco.

Tocadiscos Lenco L75

Conclusión

El Lenco L75 no fue el primer tocadiscos para DJs, ni el más avanzado, ni el más famoso. Pero fue —y sigue siendo— uno de los más queridos. Su legado no solo se mide en especificaciones técnicas, sino en la cantidad de personas que empezaron a descubrir el arte del DJing a través de él. En tiempos donde todo es digital, recordar lo que supuso el L75 es también celebrar la magia de lo físico, lo analógico y lo artesanal.

En NRF Magazine celebramos estos artefactos que ayudaron a dar forma a la cultura electrónica tal y como la conocemos. Porque antes de los loops, los BPM y los riders técnicos, estaban estos platos, girando sin parar.

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